Introducción a la ruta de las Pozas del río Chícamo
La ruta de las pozas del río Chícamo te transporta a un paisaje totalmente inesperado. Este rincón del municipio de Abanilla recibe el apodo de la «Palestina murciana». Caminarás por un cañón de rocas sedimentarias rodeado de palmeras y tierras áridas. Hablamos de un recorrido lineal muy ameno de unos cuatro kilómetros en total. Necesitarás aproximadamente una hora y media para completarlo a un ritmo relajado.
La dificultad general de esta excursión es baja. Sin embargo, debes prepararte mentalmente para mojarte los pies. El terreno combina tramos de sendero de tierra con el propio lecho del río. Caminarás directamente sobre el agua en muchas ocasiones. Por lo tanto, resulta una aventura fantástica y muy divertida para realizar en familia durante los meses cálidos.
Cómo llegar y dónde aparcar
Llegar hasta este oasis requiere obligatoriamente el uso de un vehículo privado. El transporte público no llega hasta este paraje natural tan apartado. Desde la ciudad de Murcia, debes conducir por la carretera RM-414 en dirección al municipio de Abanilla. Una vez pases el centro urbano, continuarás por la carretera hacia la pedanía de Macisvenda.
Poco antes de llegar a Macisvenda, encontrarás indicaciones hacia el paraje del río Chícamo. Tomarás un desvío por un camino asfaltado que pronto se convierte en pista de tierra. Llegarás a una zona conocida como El Tollé. Allí verás unas explanadas de tierra bastante amplias donde puedes aparcar tu coche de forma totalmente gratuita. Si decides llegar pedaleando en tu bicicleta, podrás dejarla candada junto a los paneles informativos del inicio de la ruta.
La ruta paso a paso
Tu aventura arranca directamente en la explanada de tierra del aparcamiento. Desde allí, tomarás un pequeño sendero que desciende de forma directa hacia el cauce del río. Una vez pises el lecho del río, comenzarás a caminar en dirección contraria a la corriente del agua. Pronto te adentrarás en el tramo más espectacular del recorrido. Este estrecho desfiladero recibe el nombre de «El Cajer».
Las altas paredes de roca caliza se cerrarán a tu alrededor. Avanzarás pisando pequeñas piedras y esquivando zonas de agua profunda. Observarás unas formaciones geológicas fascinantes esculpidas por la erosión durante miles de años. El paisaje mezcla el color rojizo de la tierra con el verde intenso de las palmeras y los cañaverales. Tras atravesar el estrecho cañón, el paisaje se abre y encontrarás las pozas más grandes. En este punto, disfrutarás del entorno antes de dar media vuelta. Regresarás al punto de inicio deshaciendo el mismo camino por el interior del río.
Dónde hacer una parada para comer o tomar algo
- Picnic junto al agua: Al salir del tramo más estrecho del cañón, encontrarás rocas amplias y secas. Resultan ideales para sentarte a comer tu bocadillo bajo la sombra de las palmeras.
- Comida típica en Macisvenda: A solo cinco minutos en coche tienes esta pequeña pedanía. Sus bares tradicionales sirven platos riquísimos y contundentes para reponer energías tras la caminata.
- Tapeo en Abanilla: Durante tu camino de vuelta, puedes hacer una parada en el centro de Abanilla. Podrás tomar una cerveza fría y probar la gastronomía local en las terrazas de sus plazas.
Consejos para esta ruta
- Lleva calzado tipo escarpín o zapatillas de deporte viejas que puedas mojar. Caminarás por dentro del agua y las piedras del fondo resbalan bastante.
- Evita esta ruta por completo si hay previsión de lluvias. El caudal del río puede crecer de forma repentina dentro del cañón y resulta muy peligroso.
- Protege tus pertenencias del agua. Mete tu teléfono móvil y las llaves del coche en una bolsa impermeable dentro de tu mochila por si sufres algún resbalón.
- Lleva protección solar abundante. El sol golpea con mucha fuerza en las zonas abiertas de badlands antes de entrar al desfiladero sombrío.
- Recomendación: Si te quedas con ganas de caminar más por la tarde, puedes acercarte a hacer la mágica Ruta del Cañón de Almadenes, otra joya fluvial de la región
